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Desarrollo del pie.

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El pie infantil

Nada más nacer, nuestros pies presentan ya muchas estructuras formadas y definidas, si bien se trata de una estructura frágil integrada por cartílagos y algunos pequeños huesos ya osificados. Durante el proceso de crecimiento los huesos se van consolidando de manera que a los seis años nuestro pie tiene una constitución similar a la del adulto. Entre los catorce y los veinte años se consolida definitivamente la estructura pie-tobillo.

    La mayoría de los niños empiezan a andar a partir del primer año y medio de vida, distinguiéndose cuatro etapas a lo largo del proceso de crecimiento:

  • Etapa de pre-deambulación . Va desde el nacimiento hasta alrededor del año y medio de vida. El pie no cumple ninguna función de soporte, sino más bien una función sensitiva, de órgano táctil para explorar el entorno.

    Etapa de pre-deambulación
  • Etapa de adquisición de la marcha . Son los primeros pasos que damos, muy irregulares pero que se consolidan a gran velocidad (1,5 a 3 años). Es la etapa de crecimiento más rápido de los pies.

    Etapa de adquisición de la marcha
  • Etapa de maduración de la marcha . Ya empezamos a andar como un adulto (3 a 7 años). Se produce la consolidación y fusión de casi todo el esqueleto del pie, que empieza a estar sometido a cargas importantes.

    Imagen de una niña con un balón
  • Etapa de aumento de actividad . Que se corresponde con nuestra etapa escolar (de 7 a 14 años). Las actividades diarias someten a nuestra estructura músculo-esquelética a esfuerzos similares a los adultos. Las diferencias entre niños y niñas empiezan a ser importantes y, como casi siempre, la niña presenta una maduración más rápida.

Imagen de una niña de pie