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Elige la silla con la cabeza, tu espalda te lo agradecerá.

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9 pasos para elegir la silla óptima.

La silla es uno de los muebles que más utilizamos. Por esta razón, y dado que un mal asiento causa incomodidad a corto plazo, e incluso molestias a largo plazo, es importante que su elección sea meditada.

Una silla de comedor suele utilizarse para sentarse frente a la mesa. Habitualmente nos sentamos erguidos, ligeramente inclinados hacia delante, con los brazos apoyados en la mesa. El tipo de actividades que realizamos sentados es muy variado, al igual que el tipo de personas que se sientan en una silla (hombres, mujeres, niños, mayores, de distinta complexión, talla, etc.).

Para escoger una silla es necesario observarla y probarla. Te contamos cómo puedes comprobar, en 9 pasos, que tu elección es la óptima.

El primer paso: sentarse.

Antes de comprar una silla siéntate en ella apoyando la espalda en el respaldo y los pies en el suelo. De esta forma, puedes comprobar que la altura y la profundidad de la silla son adecuadas.

Son preferibles las sillas algo pequeñas que aquellas muy grandes, ya que resulta muy incómodo estar con los pies colgando. Pero si son demasiado bajas puede ser difícil levantarse, sobre todo para personas con necesidades especiales, como personas mayores o personas con movilidad reducida.

Diferentes posturas de las piernas en función de la altura de la silla

La importancia del asiento y sus dimensiones.

Las características del asiento deben ser las que mejor se ajusten a tus necesidades.

Es importante saber que el respaldo debe formar un ángulo algo mayor de 90º con el asiento y que en la parte inferior debe quedar un espacio libre que permita la movilidad de las piernas. Además, comprueba que los muslos no sobresalen por delante ni por los lados.

Un respaldo adecuado, garantía de bienestar.

La silla debe tener respaldo. Éste ha de ser prácticamente vertical y tener la forma y la dimensión adecuadas.

Comprueba que, mientras estás sentado en posición erguida pero relajada, notas un apoyo completo de la espalda, sin que fuerces la postura.

El apoyo en la zona lumbar es especialmente importante y debe estar situado un palmo por encima del asiento. Comprueba que el respaldo presta apoyo en esa zona y te sientes cómodo.

Los reposabrazos y la mesa, una relación a tener en cuenta.

Si la silla dispone de reposabrazos, es importante comprobar que podemos acercarnos a la mesa sin dificultad.

La separación de los reposabrazos está condicionada por la anchura de las caderas.

Observa los detalles y el acolchado del asiento.

Si el asiento de la silla no es acolchado, la parte posterior puede estar hundida unos 3 cm y la parte delantera algo curvada hacia abajo. Comprueba, además, que no tenga ni formas ni relieves muy marcados.

Si la silla es acolchada el relleno debe ser consistente, firme, no deformable y fácil de limpiar.

Fácil transporte, menor esfuerzo.

La silla debe poder transportarse con facilidad ya que se trata de un elemento del mobiliario que podemos cambiar de lugar dependiendo de diferentes necesidades y ocasiones.

Prueba a levantarla situándola en otro lugar de la estancia. El esfuerzo realizado debe ser el mínimo.

Sobre todo firmeza y estabilidad.

Para verificar la firmeza y estabilidad de la silla siéntate sobre los extremos y comprueba que no vuelca, ni se levanta ninguna de sus patas.

¿Estoy cómodo sentado a la mesa?

Al sentarte frente a la mesa, debes poder apoyar los codos sin necesidad de levantar los hombros. La altura de la mesa no debe ser excesivamente baja, pues obligaría a encorvar el tronco. Entre la parte inferior de la mesa y tus muslos debe quedar un hueco de, al menos, 3 cm.

¿Quién se sienta en mis sillas?

A la hora de comprar una silla piensa quién va a sentarse habitualmente. Si en la familia hay mayores, niños o personas con movilidad reducida ten en cuenta sus características singulares y necesidades.