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Cómo han de ser los muebles en las residencias de la tercera edad

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Los muebles en las residencias han de tener unos requisitos básicos que permitan su uso en unas condiciones adecuadas de comodidad y seguridad. Estos requisitos tienen en cuenta de manera preferente al usuario, pero también incluyen aspectos importantes para los trabajadores.

El mueble debe adaptarse al uso y al usuario: Al elegir el mobiliario hay que considerar el tamaño y las características del usuario, así como la naturaleza de las tareas que éste realiza.

Hay que preservar la salud del usuario: Las posturas forzadas o restringidas asociadas al uso del mueble deben evitarse en la medida de lo posible. Cuando el mobiliario entra en contacto directo y mantenido con el usuario, como puede ser un mueble de descanso, hay que evitar los puntos de presión excesiva sobre determinadas partes del cuerpo.cama_somier_artic

Los muebles deben ser estables: No deben volcar ni deslizar, incluso cuando el usuario apoya todo su peso en el borde del mueble. La base de apoyo debe ser suficientemente amplia para asegurar la estabilidad del mobiliario, sobre todo cuando algunos elementos (puertas, cajones, respaldos, etc.) se separan o sobresalen del resto del cuerpo del mueble y, por tanto, de su base de apoyo.

La seguridad del usuario debe estar garantizada: Hay que evitar la posibilidad de pellizcamiento o atrapamiento de cualquier parte del cuerpo al manipular las partes móviles del mobiliario. La estructura del mueble no debe presentar cantos vivos, esquinas puntiagudas, tornillos u otros elementos que supongan un riesgo de lesión para el usuario. Las patas de cualquier mueble no deben sobresalir excesivamente del resto de la estructura, suponiendo el riesgo de tropiezos. El diseño y los materiales utilizados deben evitar en lo posible el riesgo de incendio.

Evitar los reflejos deslumbrantes: En general, son preferibles los acabados mate en la superficie de los muebles. Los brillos resultan molestos y pueden deslumbrar, incluso desorientar, al usuario.

Atención a la estética del mobiliario: La apariencia del mueble debe ser cercano al ámbito doméstico y no al clínico, aunque las prestaciones que pueda ofrecer el mueble sean parecidas a las hospitalarias. Son claras las preferencias que manifiestan las personas mayores en este sentido, y el rechazo hacia el aspecto "institucional" del mobiliario.

Considerar las necesidades de los que atienden a los mayores: Facilitar la tarea de las personas que asisten al usuario del mueble es un aspecto no menos importante que los anteriores. En este sentido, no deben existir elementos que dificulten el acceso al ocupante de una cama o una butaca, y los posibles accesorios y mecanismos de regulación deben ser fáciles de usar y accesibles.