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Claves para elegir la cama de tus sueños

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La cama es, sin duda, el mueble más importante del dormitorio e incluso, para algunos, el de toda la casa.

Ante todo, sirve para proporcionar apoyo al cuerpo durante el sueño y el descanso. Por ello, la cama debe proporcionar:

  1. Espacio para que podamos apoyar todo el cuerpo de manera efectiva dando sensación de seguridad y confort.

  2. Soporte adecuado permitiendo adoptar una postura relajada en la que los músculos y la columna se recuperen de las tensiones acumuladas durante el día.

  3. Superficie apropiada para llevar a cabo los cambios de postura, que se dan tanto en la incorporación como en las rotaciones del cuerpo para reducir la temperatura o aliviar la presión.

  4. Acceso fácil, permitiendo pasar desde la postura de pie a la postura tumbada, utilizando la postura sentada como intermedio.

Para seleccionar la mejor cama, ten en cuenta primero quién la va a usar. Después, se pueden hacer las siguientes comprobaciones:

Una cama amplia, garantía de comodidad

A la hora de seleccionar la cama, comprueba que es suficientemente amplia para garantizar la comodidad de las personas que van a utilizarla.

Al probarla debes observar que tumbado puedes girarte sin problemas, y que hay espacio por encima de la cabeza y por debajo de los pies. En las camas de matrimonio deben caber ampliamente dos personas.

Túmbate, mueve y estira el cuello y los pies, ha de quedar espacio de colchón tanto por encima de la cabeza como por debajo de los pies (por lo menos un palmo). Gira el cuerpo hacia un lado y hacia otro y asegúrate de que queda espacio suficiente a lo ancho como para no “quedarte sin colchón”.

Dimensiones recomendables

Para camas individuales es aconsejable un ancho de entre 90 y 110 cm, mientras que para las camas dobles el ancho apropiado oscila entre los 135 cm y los 150 cm.

La longitud debe ser de 2 m para un hombre adulto.

En el caso de camas para mayores es suficiente una longitud de 1,90 cm.

Si son camas infantiles, depende de la edad y tamaño del niño. Puedes encontrar esta información en el área de mobiliario infantil.

Verifica que la altura de la cama es la adecuada

Para que la cama elegida resulte confortable y no exista dificultad al entrar y salir de ella, la altura recomendable es de 35 cm a 40 cm.

En el caso de que la cama sea para mayores o personas con movilidad reducida, la altura debe oscilar entre 50 cm y 55 cm. En este caso, ten en cuenta que se ha de proporcionar comodidad también al posible asistente para que no se tenga que agachar excesivamente.

Debajo de la cama ¿tenemos el espacio suficiente?

Es importante que debajo de la cama haya una altura mínima de 30 cm, para que las tareas de limpieza o la maniobra de acercamiento hasta una persona acostada sean fáciles y cómodas.

El cabecero y el pie de cama, complementos útiles

Es recomendable que la cama disponga de cabecero y pie. Nos servirán de apoyo al acostarnos o movernos.

Éstos deben tener un anclaje robusto y formas redondeadas. Los cabeceros pueden ser desmontables o fijos a la pared. Comprueba cuál de los dos se adapta mejor a tus necesidades.

¡Ojo con el somier! Determinará la elección del colchón

El somier va a condicionar el tipo de colchón que posteriormente se utilice.

Los somieres de láminas, ya sean de madera o de fibra, son adecuados para cualquier tipo de colchón, pues facilitan la ventilación. En cambio los metálicos o de otro tipo son menos transpirables y por lo tanto, poco apropiados para colchones de látex o de espuma.

Fuente: IBV